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Mano Amiga

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Siendo una mujer cisgénero heterosexual de 22 años que había estado en una relación durante tres años, la última cosa que Diane Delph-Tinglin, que había ido al médico para una visita de rutina, esperaba escuchar era “Lo siento mucho, tienes VIH.” Adentro, se desmoronó. Se enteró de que su pareja le había ocultado su estatus positivo durante toda su relación. Entre eso y su propio diagnóstico, dice Delph-Tinglin, se sumió en una profunda depresión. Pero, ella subraya ahora, fue el estigma, no la enfermedad, lo que más la impactó.

“Hubo un verdadero viaje,” explica Delph-Tinglin. “Al principio era estresante para mí porque no sabía sobre el VIH. Como, yo conocía el VIH... pero el estigma te enseña que es algo malo... La gente decía ‘Oímos que agarraste al monstruo,’ que es a lo que se le refería, y [pensé], voy a morir. Así son las cosas. Y cuando empecé a tratar de conseguir ayuda, esas cosas eran barreras para mí porque me seguía sintiendo como, ¿Cuál es el punto? ya sabes, y [pensando en] cómo la gente [no] me aceptaría... Como mis padres. Si mi familia se entera, me van a repudiar. Si mis amigos se enteran, no querrán ser mis amigos. Si los chicos se enteran, no querrán salir conmigo.”

Delph-Tinglin sugiere que a menudo hay una desconexión entre las personas de color y los profesionales de la salud que carecen de una conciencia o comprensión de la cultura negra y las comunidades afroamericanas.

Es como, me gustaría entrar en cuidado y luego realmente no entendí de lo que estaban hablando, así que salí de cuidado, y luego estuve deprimida durante mucho tiempo,” ella recuerda.

Últimamente, fue estar cerca de otras personas que viven con el VIH lo que la hizo entender que no sólo su vida todavía tenía valor, sino que podía ser poz y prosperar.

“Empecé a tratar de ir a diferentes grupos y esas cosas, diferentes organizaciones, con otras personas que son [VIH-positivas], para poder entender mejor lo que realmente se supone que debo hacer con mi vida en este momento,” ella explica. “Y para mí, yendo a esas cosas, empecé a darme cuenta de que la gente está viviendo. Y era sólo yo poner esos pensamientos en mi cabeza, haciéndome sentir as- y necesitaba cambiar eso.”

Delph-Tinglin dice que también empezó a pensar en lo que podía hacer por los demás. “No quería que [alguien más] se diagnosticaran más tarde en mi vecindario y que no tuviera los servicios adecuados o que tuviera el cuidado o orientación adecuada. Tiene que ser alguien en este vecindario que va a dar un paso adelante para todos y decir, ‘Mira, soy yo y yo vivo, y esto es lo que tenemos que hacer.’ Así que ese es el punto al que he llegado ahora, donde estoy trabajando y soy capaz de dar de regreso.”

Una de las primeras organizaciones que realmente ayudó a Delph-Tinglin en su camino hacia la salud y la curación fue Alliance for Positive Change en la Ciudad de Nueva York (Alliance.nyc), donde asistió a un taller para mujeres con VIH. Los navegantes de pares la conectaron con la atención médica, la ayudaron a encontrar un médico que le gustaba, la acompañaron a citas y llamaron regularmente para checarla.

Eventualmente, ella completó el programa de entrenamiento de Alliance para poder ayudar a otros que atraviesan desafíos similares. Hoy en día, Delph-Tinglin es la entrenadora principal del Alliance’s Postive Life Workshop, que se enfoca en ayudar a las personas recién diagnosticadas, especialmente en términos de bienestar emocional y mental y apoyo comunitario.

“Es un taller maravilloso,” ella dice emocionadamente. “Me gustaría llevar esto por toda la ciudad de Nueva York- y no sólo por la ciudad de Nueva York, en todas partes que tiene una persona positiva! Cualquiera que sea positivo tiene que estar en este taller. Este taller te habla de tu autogestión... de eso lo que nos tratamos. Hay muchas cosas con las que las personas que son HIV-positivas tratan de las que no pueden hablar [de]. Pero al estar en un medio ambiente como el Taller Positive Life, tienes esa plataforma para hablar de esas cosas que sientes que nadie entiende, para mencionar aquellos temas que no eres capaz de hablar [en otro lugar]. Así que es un taller cognitivo que se ocupa de todos esos aspecto- para que las personas puedan sentirse mejor consigo mismas y puedan empezar a vivir de nuevo. La gente puede empezar a cuidarse ellas mismas y saber que no tienes que tener miedo.”

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