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Hetero a la Misma Vez

Rogel

Este activista y académico no va a dejar que el VIH ni los traumas de su pasado previenen su mejor vida—y él quiere que los demás hagan lo mismo.

Conocí por la primera vez el académico, activista y, en todos los aspectos un chico con buen rollo, Nestor Rogel en 2018, cuando él era el ganador de La Beca de Pedro Zamora por Líderes Jóvenes. Desde 2009, el programa (AIDSMemorial.org) ha donado $300,000 de becas para 88 líderes jóvenes que están emergiendo en la lucha contra el VIH—la mayoría como Rogel están viviendo con VIH ellos mismos.

Rogel nació VIH-positivo y creció en el sur-central de Los Ángeles. Él no se dio cuenta de su condición hasta que el tenía 13 años. Fue un accidente cuando un trabajador social lo divulgó, creyendo que él ya lo sabia. “Me rompió el corazón,” él nos ha contado dos años antes. “Pensaba que fuera un monstruo.”

Su adolescencia consistió de más traumas y retos, incluyendo el fallecimiento de su madre a complicaciones relacionadas con el SIDA y de enfrentarse a la violencia extrema en El Salvador cuando lo mandaron a vivir con su familia. Hoy no se puede creer que el muchacho chistoso, con buenas intenciones, y que le encanta la música rock ha sufrido tanto. No ha sido una travesía fácil.

“Afortunadamente tengo hermanos que pudieron ver lo bueno de mi cuando yo no podría,” dice Rogel. “Fue difícil. Siempre he pensado que moriría a los 19 años y hacía el esfuerzo de suicidarme varias veces… Tenía que intentar varias veces con la terapia hasta que se me dio cuenta. Tocaba la guitara, corría, y practicaba el boxeo para ayudarme con la ansiedad. Diría que la curación es una travesía y se parecería diferente para muchas personas. Generalmente pienso que ayuda mucho cuando te pones en contacto con alguien que te quiere y te sigues reportando. Hace una gran diferencia.”

Graduado de La universidad del estado de California de Dominguez Hills, Rogel trabaja como manejador de casos por Los servicios de salud AltaMed en el este de Los Ángeles que ofrece varios servicios de salud y varios recursos por personas con VIH. Él también actúa como miembro de La comisión del VIH del condado de Los Ángeles y ha trabajado con muchas organizaciones no gubernamentales (ONGs) locales y organizaciones de base. Rogel también trabaja como empleado de la biblioteca de tiempo parcial y como portero por un bar local.

Aunque Rogel es hetero, él se volvió a un gran aliado de la comunidad LGBTQ con su trabajo sobre el VIH (él también creyó un espacio seguro que se llama Queer en Compton). Todavía él admite que puede ser difícil para individuales heterosexuales viviendo con VIH que se pueden sentir confinados a los espacios queer cuando se hablan del VIH.

“Hay más personas que están sorprendidas de saber que soy hetero en vez de saber que he nacido VIH-positivo,” dice Rogel que orgullosamente tiene “HIV” [en inglés] tatuado en letras negritas en su antebrazo.

“Pienso que solo concentrar sobre los hombres gays y bisexuales quita el aspecto humano del virus.” “Pienso que la comunidad Latinx llevaría años para aceptar la comunidad LGBT,” él dice, “y también hay que entender que [el VIH] es un virus como COVID-19 que uno puede transmitir a cualquier ser humano.”

Como un muchacho hetero con VIH, Rogel dice que salir con alguien “ha sido una experiencia de crecimiento. He tenido muchas relaciones y divulgar [mi condición] es la parte más difícil porque puede ser un factor innegociable para unas. . . Pero he aprendido como quererme a mí mismo y a alguien que quiere ser parte de mi vida como compañera. No necesito alguien que me completa, sino necesito alguien completa que quiere crecer conmigo.”

30 Years of Out100Out / Advocate Magazine - Jonathan Groff and Wayne Brady

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Desirée Guerrero

Editor