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Estrella de Hamilton Javier Muñoz Es un Héroe Caritativo

Munoz Espanol

A medida que la ciudad de Nueva York se convirtió en el epicentro de la pandemia COVID-19, la comunidad teatral respondió rápidamente. En marzo, Broadway y muchos teatros off-Broadway anunciaron que suspendían los espectáculos como medida de seguridad, incluso antes de que la ciudad ordenara tales cierres, dejando a muchos actores y artistas como Javier Muñoz sin trabajo.

El actor acababa de abrir fuera de Broadway en la obra de Stephen Lloyd Helper A Sign of the Times cuando supo que cerraría debido la epidemia. Aunque la noticia no fue fácil de aceptar, Munoz encontro una manera positiva de manejar una situacion dificil.

Junto con Jeff Whiting, dueño de Open Jar Studios en el centro de Manhattan, y Molly Braverman, directora de Broadway Green Alliance, una iniciativa de toda la industria que anima a la comunidad teatral a implementar prácticas más respetuosas para el ambiente, Muñoz co-creó Broadway Relief Project. El proyecto ha puesto a las costureras, actores y otros artistas teatrales de Broadway a trabajar creando vestidos quirúrgicos y otros equipos de protección personal que el gobierno local solicitó en marzo. Hasta la fecha, ha reclutado a más de 600 voluntarios en todo el estado.

“Había mucha gente que ya estaba tratando de implementar sus propios esfuerzos,” dice Muñoz sobre la respuesta COVID-19 en la ciudad. “Así que en lugar de tener cinco, seis, siete esfuerzos al mismo tiempo, [yo pensé], ¿Por qué no nos unimos todos y hacemos un solo esfuerzo en Broadway? Un gran paraguas para albergara a todos nosotros y hacerlo juntos.”

Muñoz ha estado ocupado, pero ciertamente no es nada nuevo. Después de lanzarse al estrellato internacional en el éxito del escenario global Hamilton, Muñoz demostró ser un activista acérrimo al usar su perfil para resaltar temas como el VIH, el estigma, #MeToo, y el cuidado de la salud.

Como un hombre gay latino que vive con VIH que también es un sobreviviente de cáncer, Muñoz tiene una perspectiva que cruza muchas intersecciones. Ha trabajado con organizaciones como Gay Men’s Health Crisis, RED, y la Comisión Latina sobre el SIDA durante muchos años, pero organizar algo como el Broadway Relief Poject toma un nuevo tipo de disciplina, una que comenzó con una profunda introspección.
“Ha sido una evolución,” dice Muñoz sobre su camino hacia la búsqueda de fuerza interior. “Todo lo que e pasado desde que di positivo por VIH en 2002 — cada construcción de pensamiento positivo, cada parte de mí que encuentra optimismo y esperanza— ciertamente fue creado en mi trajecto de vivir con el VIH. Y se multiplicó por tres cuando tuve mi batalla contra el cáncer.”

Munoz fue diagnosticado con cancer en octubre de 2015, mientras era suplente del personaje de Andrew Hamilton interpretado por Lin-Manuel Miranda en Hamilton (más tarde reemplazaría a Miranda como el papel principal). Dejó la obra temporalmente mientras estaba pasando por tratamientos de radiación, que empezaron a tomar un peaje en su cuerpo.

Ansioso por fortalecer su mente y cuerpo debilitados mientras se recuperaba en casa, Muñoz llenó dos bolsas con calcetines y comenzó a levantarlas con los brazos como pesas. Durante un lapso de muchas semanas, el par de calcetines se convirtieron en cinco pares, despues ocho, despues 10. Cada incremento le recordaba que aún había vida en él, y ese fue un punto de inflexión.

“Me detenía y meditativamente decía: ‘Gracias, cuerpo. Gracias, Javier, por hacer esto hoy. Mira lo que lograste. Hiciste un conjunto de 10 repeticiones con este ejercicio, con tantos calcetines en la bolsa hoy,” reflexiona. “Y los calcetines eventualmente se convirtieron en pesas, y las pesas se convirtieron en yo haciendo ejercicio de nuevo y volviendo a la terapia física. Y eventualmente, volví a mi obra.”

Muñoz dice que sus tribulaciones de salud le ayudaron a encontrar la gracia de superar otros desafíos.

“Miro hacia atrás y siento que tuve una de dos opciones,” dice. “Podría rendirme y darme por vencido, o puedo luchar por mi vida, literalmente. Así que luche. Y al aprender a luchar, [aprendí como] no renunciar a mí mismo, y a no renunciar a mi vida, mis sueños, al querer encontrar el amor en mi vida, y la alegría, porque me lo merezco tanto como cualquier otra persona, a pesar de mi VIH, a pesar de mi batalla contra el cáncer. Esos momentos crean un fuego interno que nunca se apaga.” (el artículo continúa abajo)

Munoz

No es difícil imaginar al optimista artista basado en Brooklyn como un joven talentoso, ansioso por entrar al mundo. No puede evitar sonreír al recordar sus raíces puertorriqueñas y cómo han definido su identidad.

“Lo primero que pienso es en la comida, la música y nuestras tradiciones navideñas,” dice. “Esas son las cosas que pienso de inmediato, y hablar con amigos sobre [delicias puertorriqueñas como] empanadas, gandules, pasteles, coquito, dándose cuenta de que la gente no tenía idea de lo que era coquito — realisando que la gente no tenia una idea que era coquito, y compartiendo estas cosas con ellos — esos son los recuerdos que tengo. Y música.”

Como muchas familias latinas, Muñoz creció con una domingos eran para bailes en la iglesia—con una “banda en vivo y DJ, teníamos 6 o 7 años y lo cortábamos!”
“Eso es lo que yo... crecí con,” dice. “Esos ritmos están en mi sangre. Esos sabores están en mi sangre. Esas tradiciones están en mi sangre.”

Muñoz es el primero en admitir que se siente como extrano en la comunidad Latina porque no habla espanol.

Los dos hermanos mayores de Muñoz hablaban español con fluidez cuando iban a la escuela, pero como no había un programa de ESL en su lugar que les enseñara inglés, sus padres “tenían que luchar” para llevarlos a clases regulares.

“Tenían miedo de que mi tercer hermano mayor y yo tuvieramos la misma lucha, así que nos enseñaron sólo inglés [en casa],” explica. “Esa también era una manera para mis padres de practicar inglés. Mi mamá estaba tratando de conseguir un mejor trabajo. Mi padre estaba tratando de conseguir un mejor trabajo.”

Mientras intentaba aprender español más adelante en la vida, Muñoz dice que el mayor obstáculo es “el juzgamiento que me impuse yo mismo” cuando se escucha lo antinatural que el suena en comparación con sus contrapartes fluidas. Aún así, como puertorriqueño americano, puedes hablar inglés y aun así ser tratado como un ciudadano de segunda clase.

“He sido latino toda mi vida. He usado esa piel,” dice. “[Me hicieron] sentir cada vez más pequeño. Cuando mi profesor blanco está haciendo contacto visual con todos mis otros amigos, pero no me miraba a mi, yo sentí eso. Sentí absolutamente eso al crecer, especialmente siendo ‘Javier Muñoz’ y enseñando a la gente a decir mi nombre. Esas son experiencias reales que informaron mi camino, y es significativo. Cada minoría en este país pasa por algo muy específico.”

Y ademas: “Mi piel cafe ha estado en mí toda mi vida, y ha sido una fuente de mi orgullo, en realidad, y mi lucha. Soy tan humano como cualquier otra persona y merezco que mis sueños se hagan realidad. Merezco recibir una educación. Merezco conseguir un buen trabajo. Voy a luchar por eso, voy a trabajar duro para lograrlo, y voy a trabajar más duro que una persona no-minoritaria. Pero merezco ser feliz, así que voy a poner en el trabajo.”

Cuando Muñoz comenzó a actuar en la década de 1990, descubrió que la industria consistía principalmente en espacios blancos. Sin embargo, la diversidad y la inclusión han crecido en el teatro y el cine, debido en gran parte al éxito de Hamilton, ganador de un Tony. El espectáculo abrió camino para lanzar a las carreras de muchas personas de color. Broadway pronto vio otros éxitos de gran presupuesto que destacaron actores de color, como Hadestown y Ain’t Too Proud.

“Estoy muy agradecido de ser parte de una generación que ayudó a implementar ese cambio,” dice. “Cuando doy la vuelta y miro a mis compañeros, y me refiero a todos los artistas de diferentes etnias, y camino entre ellos, es un honor. Hemos recorrido un largo camino, y he visto a cada uno de ellos pelear la buena batalla para poder abrir  las puertas. Y este es el punto. Luchamos la lucha.”

Viviendo en estas intersecciones, dice, también lo convirtio en un blanco para la negatividad en la sociedad. A pesar de todo, la compasión y empatía que ha desarrollado como resultado de ser latino, gay, VIH positivo, un sobreviviente de cáncer y un artista valen las cicatrices.

“Hago mi mejor esfuerzo porque soy un humano imperfecto,” dice. “Trato de tomar la negatividad o agresión que se me presenta [y] compartimentar lo mejor que puedo y tomar todo lo bueno y la esperanza.”

Mientras el país continúa luchando contra el coronavirus, Muñoz aconseja a las personas que viven con el VIH que utilicen sus historias para ayudar a impulsar la narrativa.

“El gran deservicio que este gobierno, nuestra actual administración, a demostrado es llamar a [COVID-19] el ‘virus chino.’ Ese es un eco absoluto de cuando la administración Reagan llamó al VIH el ‘cáncer gay,’” dice.

“Lo que es empoderar en esa situación,” concluye, “es como personas que viven con el VIH y como sobrevivientes a largo plazo, tenemos una habilidad establecida para esto. Hemos vivido tanto que podemos ofrecer una perspectiva para ayudar a los demás. Podemos ayudar a otras personas a entender cómo vivir este momento — emocional, mental, y físicamente — y eso es un regalo. Ese es un poder que tenemos que podemos ofrecer.”

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